Qué hacer a deshoras, si no apetece bajar a la playa
Cuando el sol cae a plomo y la arena quema, la costa sigue ofreciendo mucho más que baño y tumbona. De hecho, esas horas centrales del día son perfectas para cambiar de plan y disfrutar del entorno con otro ritmo, más cómodo y a menudo más interesante que quedarse expuesto al sol veraniego. La clave está en aprovechar la sobremesa costera con actividades tranquilas, útiles o refrescantes, sin forzarse a hacer lo que el clima desaconseja. Pasear sin prisas La primera opción, y una de las más sensatas, es dar un paseo por zonas de sombra, paseos marítimos, puertos o calles cercanas al mar. A esas horas conviene evitar el esfuerzo físico intenso y buscar recorridos cortos, con bancos, toldos, árboles o brisa. Un paseo bien elegido permite seguir sintiendo el ambiente marino sin exponerse. Si el destino tiene dársenas, explanadas, miradores o zonas peatonales bien acondicionadas, ahí suele estar la mejor alternativa. No hace falta hacer kilómetros; basta con moverse con calm...